miércoles, febrero 01, 2017

LECTURAS DEL MIÉRCOLES 8 DE FEBRERO DEL 2017.


Primera Lectura. Génesis 2,4-9.15-17.

4Cuando el Señor Dios hizo tierra y cielo, 5no habían aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia a la tierra, ni había hombre que cultivase el campo 6y sacase un manantial de la tierra para regar la superficie del campo.
7Entonces el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo.
8El Señor Dios plantó un parque en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
9El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; demás, el árbol de la vida en mitad del parque y el árbol de conocer el bien y el mal.
15El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el parque de Edén, para que lo guardara y lo cultivara. 16El Señor Dios mandó al hombre:
17-Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol de conocer el bien y el mal no comas; porque el día en que comas de él, tendrás que morir.

Explicación.

2,5-6 Lluvia o pozos: véase Dt 11,10-12.

2,7-15 Comienza con el movimiento clásico de liberación, "sacar de... introducir en..." El primer hombre es sacado de la tierra y llevado, introducido, en el parque expresamente plantado para él.

2,7 Dios trabaja a manera de alfarero, no con la mera palabra: Is 29,16; Sal 33,15; 94,9; Tob 8,6. Su aliento es principio de vida: Job 10,8-11; Sab 15,7-11 (cfr. Zac 12,1); transforma la estatua de arcilla en ser vivo.

2,8 Edén significa delicia: es un parque de recreo. "Árbol de la vida": Prov 3,18; 11,30; 13,12; 15,4. "Bien y mal": Prov 3,18; 11,30; 13,12; 15,4. "Bien y mal": totalidad en la esfera de los valores.

2,9 Prov 3,18.

2,15 Síntesis antes de introducir el tema del mandato. Dos verbos resumen el don: tomar y colocar; otros dos resumen la tarea: guardar y cultivar. Los primeros se usan en contextos de restauración: del destierro o la diáspora a la tierra prometida, p. ej. Ez 36,24; 37,21; los otros dos son típicos de la exhortación sobre la ley, con el significado de "cumplir y servir".

2,16-17 La fórmula del mandato "puedes..., no puedes..." y la ley con cláusula penal "eres reso de muerte" proceden de los códigos israelitas, p. ej. Éx 20,9s; 21,12-17.

2,17 Dt 30,15.

Salmo. 104,1-2.27-30.

(Eclo 43) 

1Bendice, alma mía, al Señor:

Señor Dios mío, eres inmenso.
Te revistes de belleza y majestad, 
2la luz te envuelve como un manto.
Despliegas los cielos como una tienda, 
27Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo; 
28se la echas y la atrapan,
abres la mano y se sacian de bienes. 
29Escondes el rostro y se espantan,
les retiras el aliento y perecen
y vuelven al polvo.

30Envías tu aliento y los recreas 
y renuevas la faz de la tierra. 

Explicación.


104,1 b-2a Como en Gn 1, la primera criatura mencionada es la luz; pero ¡qué diversa es la función! Aquí es un manto que revela la majestad.
104,2b-3a Corresponde a la segunda criatura de Gn 2. Pero, en vez de "firmamento" o bóveda, aparece un pabellón con salones superiores, por encima de las agua celestes.

104,27-28 Todos los animales dependen directamente de Dios para el sustento cotidiano. El poeta no se fija en los feroces animales de presa.
104,29-30 El poeta está contemplando el maravilloso y misterioso continuar de las especias bajo el control divino. Según Gn 1, Dios creó "según especies", no todos los individuos. Unos mueren, otros de la especie nacen, y así continua el ciclo de la vida. Dios controla el "aliento" de vida (Job 12,10): si lo retira, los seres vivos expiran (Job 34, 14s); si lo comunica a otros, "son creados". Es aliento de Dios y de ellos (Job 27,3). 
Transposición cristiana.
Podemos leer o cantar este salmo a la luz de Jesucristo glorificado. Como maestros tomaremos a los místicos, a San Juan de la Cruz.  
Evangelio. Marcos 7,14-23.


14Y convocando esta vez a la multitud les dijo: 
-¡Escuchadme todos y entended! 15Nada que entra de era puede manchar al hombre; no, lo que le sale de dentro es lo que mancha al hombre. 
17Cuando entró en casa, separándose de la multitud, le preguntaron sus discípulos el sentido de la parábola. 18El les dijo: 
-¿Así que tampoco vosotros sois capaces de entender? ¿No os dais cuenta de que nada que entra de fuera puede manchar al hombre? 19Porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina. 
(Con esto declaraba puros todos los alimentos.) 
20Yañadió: 
-Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre; 21porque de dentro, del corazón del hombre, salen las malas ideas: incestos, robos, homicidios, 22adulterios, codicias, perversidades, fraudes, desenfreno, envidia, insultos, arrogancia, desatino. 23Todas esas maldades salen de dentro y manchan al hombre. 


EXPLICACIÓN

(7,14-15): Jesús convoca a los seguidores no israelitas (14: la multitud, d. 3,32; 5,24b); de ellos y de los discípulos espera que, a diferencia de «los de fuera», oigan y entiendan (cf. 4,12). Los discípulos se identifican así con «los Doce», y la multitud con «los que estaban en torno a él» de 4,10. Les expone el principio válido para la humanidad judía y pagana: nada externo puede separar al hombre de Dios, sólo el hombre mismo puede causar esta separación. Algunos mss. añaden el v. 16: «Si uno tiene oídos para oír, que escuche», cf 4,9.23. 


(7,17-23): Los discípulos no comprenden un dicho que suprime la diferencia entre Israel y los paganos. Se separan de los otros seguidores y preguntan a Jesús en privado, interpretando el dicho como una parábola (4,11: las parábolas son para "los de fuera») (17). Jesús se lo reprocha: están a la altura de "los de fuera» (¿tampoco vosotros?, cf.4,11s) (18). Les explica el dicho (cf. 4,34): es la conducta injusta con los demás y el egoísmo, manifestado por la ambición de dinero (codicia) o el desenfreno de las costumbres lo que mancha al hombre. La relación con Dios no depende de la observancia de normas o de gestos religiosos, sino de la relación con los hombres (18-23).

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